26 de mayo de 2010
¡¡¡Eh, esto va contra ti!!!
NUESTRA PASIVIDAD, EL MAYOR PELIGRO
Otra vez, se ceban contra nosotros, los funcionarios. Parece que somos blanco fácil para la demagogia que circula en el poder público y sus alrededores. No bastan más de dos decenios de pérdida real del poder adquisitivo, con congelaciones y supuestas “subidas salariales” que crónicamente quedan muy lejos del alza del coste de la vida (IPC).
Se argumenta que los “privilegiados que poseen un puesto fijo de trabajo” debemos contribuir en mayor medida que nadie en estos ajustes presupuestarios condicionados desde los mercados y las instancias europeas. Sin embargo, en ninguna otra empresa o corporación se hace “pagar el pato” a sus empleados fijos. Únicamente, “los funcionarios” ven afectadas sus nóminas.
Por lo que se ve, todo el mundo, y los primeros, los responsables gubernamentales, miran para otro lado a pesar de reconocer que el problema del gasto público no está en las nóminas de los funcionarios, la mayoría de ellos mileuristas (fijaos bien en lo que cobramos “en mano” a final de mes). Al parecer la pléyade innecesaria de cargos a dedo, puestos de confianza y “asesoramiento”; de empresas públicas con plantillas y sueldos inexplicables e intocables (sobre todo para sus directivos); las políticas erráticas de “cara a la galería” (recordad la rebaja fiscal indiscriminada de 400€ como “cheque electoral”) o el descontrol en la ejecución de obras públicas (cualquier carretera suele terminar costando muchas veces más de lo presupuestado para ella), etc, etc, NO EXIGEN NINGUNA MEDIDA DE CONTROL para paliar la enorme crisis económica en que estamos inmersos.
Y eso, sin contar con que los funcionarios somos los únicos empleados de este país que tenemos exhaustivamente milimetrado cada céntimo de nuestra nómina (prevista anualmente y pública, a través de las Leyes de Presupuestos), y que contribuimos exactamente por lo que nos corresponde por esos ingresos (¿os imagináis lo que pasa en la empresa privada; cuánto dinero negro se maneja en las nóminas? ¿Pensamos realmente que cualquier empresario o profesional autónomo cotiza y paga sus impuestos en función de lo que verdaderamente percibe?).
Con el recorte salarial aprobado por el Gobierno, padecemos un retroceso sin precedentes en nuestras retribuciones, imposible de recuperar. Y LO PEOR ES QUE NO SEAMOS CAPACES DE ARTICULAR UNA RESPUESTA CONTUNDENTE ANTE ESTA INJUSTA MEDIDA. Es la primera, pero puede no ser la única. Especialmente en nuestro sector de Administración de Justicia, en donde nos sumergimos en una macro-reestructuración para la Nueva Oficina Judicial. Hay que dejar clara nuestra postura de rechazo, o muchas de nuestras condiciones de trabajo actuales pueden verse perjudicadas a medio plazo.

