13 de septiembre de 2016
SPJ-USO. España: la pesadilla de 10 sistemas de gestión procesal distintos que, en muchos casos, ni se hablan. (prensa).
José Muelas
3 septiembre, 2016
En España somos unos fieras en esto de la informática
y la justicia. Como la Justicia ya no iba mal de por sí, la falta de
planificación (o la sobra de avidez) ha dado lugar a que casi cada comunidad
autónoma tenga un sistema de gestión procesal distinto, atención al dato:
Fuente: Confilega.
Hemos gastado 10 veces lo que habría bastado gastar una sola vez, y todo
para liar un carajal informático que ni Silicon Valley hubiese conseguido liar
aunque pusiera todo su empeño en ello.
Como digo: “semos” los mejores.
Un niño de 11 años habría optado por copiar o usar en todas las Comunidades
Autónomas el mismo sistema, en lugar de gastarse 10 veces el dinero para hacer
algo que ya estaba hecho; pero, claro, eso es porque los niños de 11 años
no perciben los complejos problemas jurídico-financieros de la coyuntura
política.
Ustedes ya me entienden.
Pienso en esto y, mientras espero unas horas a que LexNet decida admitirme
un escrito, un amigo me sugiere por whatsapp que deberíamos hacer una
comparativa entre los diversos programas existentes.
– ¿Un ‘benchmarking’? -le dijo.
A lo que él me responde:
– No sé qué carajo es un ‘benchmarking’, pero aquí alguno o algunos se han
gastado un pastizal en software y hardware para hacer una mierda como el
sombrero de un picador (mi amigo es hombre de metáforas poco elaboradas).
Y mientras LexNet sigue sin digerir un folio DIN-A4 a una cara, pienso que
mi amigo tiene razón, que, ahora que ya tenemos 10 programas distintos para
hacer la misma cosa, bien podríamos compararlos y ver cual funciona mejor y
cual peor y, de paso, acabada la comparativa, podríamos correr a gorrazos a los
responsables de los peores programas, que eso no devolverá el dinero malgastado
a las arcas públicas, pero es una actividad que relaja mucho y contribuirá sin
duda a serenar los ánimos del electorado en estos tiempos convulsos.
Luego, una vez elegido el mejor de los programas, podríamos instalarlo en
todas las comunidades de forma que todos los sistemas se entendiesen entre sí y
de este modo mejorase sensiblemente el funcionamiento de nuestra administración
de justicia.
En este punto habría que establecer un premio especial porque, si elegido
un programa, el mismo no puede ser compartido por todos debido a que los
responsables no eligieron convenientemente las licencias, tendremos entonces
que volver a correrlos a gorrazos.
HEMOS PAGADO
10 VECES LO QUE SE PODÍA COMPRAR CON UN SOLO PAGO
Esto, sin duda, tampoco solucionará el problema de no poder compartir el
programa, pero, nuevamente, proveerá de paz a muchos administrados, alejará de
las arcas públicas bastantes farfollas y saneará el tejido de una buena parte
de nuestra clase política. Todo esto son beneficiosos efectos colaterales que,
no por menos obvios, debemos minusvalorar.
Si seguimos hasta el final con el método de los gorrazos podremos, con un
poco de fortuna, llegar a encontrar el programa ideal y, de paso, también a
deshacernos de una buena caterva de pastueños semovientes que ramonean en el
erario público.
Sé que el método propuesto no resulta muy dospuntocero ni hipstermillenial, pero
a mí, al pronto, me parece bastante efectivo.
Estoy plenamente convencido de que esto de que cada Comunidad Autónoma haya
invertido un pastizal en desarrollar su propio sistema no ha tenido nada que
ver -por supuesto- con comisiones, ni sobres, ni ninguna de esas cosas que con
harta frecuencia suele denunciar sin pruebas el populacho ignorante.
Es mucho más “diecinuevepuntocero” atribuirlo a un inesperado efecto
secundario del principio de
Hanlon, diagnóstico este que resulta mucho más científico.
Si España fuese una empresa privada tengo para mí que todos estos
dirigentes estarían, sin duda, despedidos.
Hemos pagado 10 veces lo que se podía comprar con un solo pago; gracias a
ese gasto no sólo no hemos obtenido lo que necesitábamos sino que ahora,
además, necesitamos organismos de coordinación y armonización (más sueldos, más
pasta) y todo para que el resultado sea justo el contrario del pretendido.
Por eso, a esta hora incierta de la madrugada y -sin duda- fruto de la
desesperación que produce LexNet, se me ocurre que sí, que igual mi amigo tiene
razón, y que lo que hace falta aquí es una buena tanda de gorrazos bien
despachados.
No creo que pase. Accede a la noticia.


