4 de diciembre de 2012
Registro Civil, privatización del Servicio Público en marcha, y después.....
Gallardón
está convirtiendo en hechos sus amenazas, a la reciente aprobada Ley de Tasas,
se suma la anunciada Reforma Integral de los Registros, conllevando un
encarecimiento de la Justicia con medidas que solo tienen objetivos
recaudatorios y disuasorios para el ciudadano y a la vez supresión de puestos
de trabajo en la Administración de Justicia y pérdida de derechos de los
trabajadores.
Ahora,
pretende entregar a los Registradores de la propiedad y mercantiles los temas
de registro civil. Si bien ya en la anterior reforma del Registro Civil
aprobada por la Ley 20/2011 de 21 de Julio (que aún no ha entrado en vigor)
pretendía la desjudicialización de los mismos entregando los Registros Civiles
a las CCAA y Corporaciones Locales, ha dado un paso mas pretendiendo privatizar
por completo dichas oficinas judiciales.
El
único objetivo de esta reforma es la de favorecer a las corporaciones de
registradores y notarios, cuyos beneficios se dispararon en plena burbuja
inmobiliaria y se han visto disminuidos cuando ésta ha explotado.
Otro colectivo que se
beneficiará serán los Notarios, ya que ellos también participan en este
Negocio, al atribuirles la
competencia para la celebración del matrimonio, procedimiento de concesión de
la nacionalidad española por razón de residencia, poderes, etc.
Así,
el registrador cobraría y se enriquecería por cada ciudadano que naciera,
creciera, cambiara de domicilio, tuviera hijos, otorgara poderes, hiciera
testamento, se casara o divorciara y al fin se muriera.
Además,
cada vez que alguien pidiera una certificación de matrimonio o de nacimiento o
de lo que fuere, estaría obligado a pasar por la caja.
Así,
el proyecto que comentamos entregaría a los registradores de la propiedad y
mercantiles, sin previo concurso público, la explotación comercial del Registro
Civil actuando en un régimen de absoluto monopolio, vendrían a apropiarse de un
negocio sin prima de riesgo alguna a costa de todos los españoles.
Por
tanto, hemos pasado del “tasazo” judicial al “arancelazo” registral, sin que
pueda alegarse reducción de costes de los salarios públicos, habida cuenta de
que los funcionarios (que en dicho borrador no dice nada sobre que va a pasar
con ellos) hasta ahora encargados de las tareas del Registro Civil deberán ser
reubicados en otros departamentos del ministerio, sin alivio para las arcas del
Estado.
