16 de agosto de 2012
Los jueces no descartan una huelga en otoño por el recorte salarial
|
jueves,
16 de agosto de 2012
| |
|
Junto
a los fiscales, celebrarán juntas simultáneas el 21 de septiembre para decidir
las medias de presión que adoptarán
| |
|
El portavoz de Jueces para la Democracia (JpD), Joaquim Bosch, ha
anunciado que en septiembre se celebrarán
juntas de jueces y fiscales en toda España para decidir qué medidas de presión
se adoptan ante el recorte salarial en el sector público, entre
las que no descartan la convocatoria de una huelga. En una entrevista con Efe,
Bosch considera que las medidas emprendidas por el Gobierno para paliar el
déficit suponen "el desmantelamiento del Estado social" y hacen que las
consecuencias de la crisis financiera recaigan sobre los sectores más
vulnerables de la sociedad.
Un punto de vista compartido, según el portavoz de JpD -de corte
progresista-, por todas las asociaciones de jueces y fiscales, que "de manera
unitaria" han rechazado los recortes en el sector público y por lo que el
próximo 21 de septiembre está previsto que se celebren juntas de forma
simultánea en todo el país. "Es una medida no
habitual que anuncia cierta presión", apunta Bosch, que indica
que entre las opciones que se están valorando -aún no planteadas formalmente-
estudian realizar concentraciones a las puertas de los sedes judiciales, la
suspensión de señalamientos de juicios, paros parciales o la convocatoria de una
huelga.
Considera que en el contexto actual se dan las circunstancias para
ejercer esos derechos "con cierta firmeza", ya que "en muy pocos meses" el
Ejecutivo ha puesto en marcha medidas que
limitan los derechos fundamentales "con una gravedad que no tiene precedente en
las últimas décadas". Y esto, a su juicio, supone estar pasando
"de un sistema que refleja cierto igualitarismo a un modelo de enormes
desigualdades sociales", en el que se rompe con criterios de protección social y
se protegen los intereses de "determinadas minorías, como pueden ser las
entidades bancarias y las grandes empresas".
Para Bosch, a estas minorías no se les exigen los mismos
sacrificios que se están reclamando a otras capas de la población que ven
recortados sus derechos reconocidos legalmente. "Ante esto solo caben dos alternativas: aceptar estos
recortes de derechos de forma resignada o ejercer de forma crítica una serie de
derechos como el de manifestación, libertad expresión y en
última instancia el de huelga", defiende el portavoz de JpD, que también censura
que el Gobierno "no aporte alternativas a esta
situación".
El Gobierno acalla las protestas
Por otra parte, Bosch ha criticado también las reformas
legislativas del Código Penal anunciadas por el ministro de Justicia, Alberto
Ruiz Gallardón, como la cadena perpetua revisable, el endurecimiento del
vandalismo callejero, la multirreincidencia o la modificación de la ley del
aborto. "Se trata de reformas propias del
populismo punitivo que no atajan los problemas reales y que lo
que buscan realmente es distraer a la sociedad a través de golpes de efecto y de
titulares", ha opinado. El grado de dureza de la legislación penal española es
"más que suficiente" y lo demuestra, según JpD, el hecho de que con una de las
más bajas tasas de delincuencia de la Unión Europea, España tiene uno de los
mayores porcentaje de población reclusa.
Como ejemplo, cita Bosch, los desórdenes públicos que se puedan
cometer en actos de protesta, que "ya tienen respuesta" en el Código Penal, y
cree que su endurecimiento y tipificar como delito medidas pacíficas de
protesta, muestra la intención del Ejecutivo. "En vez de intentar convencer a la población sobre la
hipotética bondad de las medidas anunciadas, el Gobierno pretende silenciar las
formas críticas de protesta y endurecerlas para disuadir al
ciudadano de que participen en determinadas manifestaciones",
apunta.
Sin embargo, Bosch echa de menos que en casos como los de la
delincuencia económica haya una "respuesta
penal más clara" ya que generan graves daños a la sociedad, y en
cambio sí se actúe sobre otras acciones que requerirían una intervención social
para poder evitarlas, como los delitos contra la propiedad intelectual. "El
modelo genérico del Gobierno en estos asuntos parece que es el paso del Estado
social a un Estado penal de forma que se criminaliza la pobreza", ha
concluido.
Descarga
la noticia haciendo clic aquí.
|
